El pulso firme, para escribir y para pensar.

No entiendo bien como funciona la motivación humana; tantos planes en mente, tan poquito tiempo libre para realizarlos, y pierdo el tiempo en absurdos como este: fabricar un pequeño rinconcito donde habite y descanse mi alter ego digital:
unos 21 Kbs de alma virtual.

Siempre que me pongo a pensar acerca de mí, en como resumir estos años que para mi son tan cortos, pero para los que me sufren son eternos, echo la vista atrás y no recuerdo nada memorable. No es realmente que no disfrute de la vida, sino que los giros, efectos, desniveles y ondulaciones de todo tipo por los que me lleva hacen que la divida en varias etapas, en las que creo que he cambiado física y psicológicamente. Agradezco a mi
Superyo más secreto, las mentiras que me cuenta: y que me inducen a pensar que aprendo de los errores y que estos cambios son, por lo tanto, a mejor.

Aborrezco la hipocresía en todas sus formas y evito su uso tanto como me lo permite el sentido común y el instinto de supervivencia. No tengo buena memoria, así que nunca me permito una mentira. Tengo tendencia a escucharme más a mi mismo que a los demás, por lo que aburro a cualquiera y en ocasiones discuto simplemente para tener excusa para hacerlo. Tengo aficiones que muchos consideran freaks pero nunca me intereso en ellas tanto como para considerarme un fanático de las mismas. En este, y en otros sentidos debo decir que soy bastante inquieto, he tenido temporadas que no paraba de dibujar, otras de leer, desde filosofía hasta novela fantástica, e incluso me dio por esculpir miniaturas.

Sin embargo, la afición que me ha perseguido toda mi vida han sido los ordenadores. Desde el
Spectrum de mi vecino, que con su pantalla verde consiguió arrebatar toda esperanza de tener una vida social sana y me hizo engordar unos 10 kg, hasta el pequeño macbook con el que hoy escribo estas lineas. Es mi verdadero vicio.

Pero basta ya de ser plomizo...

Escuchad buena música, sed honrados, y sobre todo: no olvidéis supervitaminaros y mineralizaros, porque la decadencia esta prohibida en nuestras jodidas mentes.